Tengo razones para oírte y soportarte, razones tales como
que eres mi media sombra o mi medio limón, la compañera
de mis innumerables
oírte, de hablarte. Pintas mi cielo azul cuando su color real
es el mier** y me acompañas hasta donde haga falta. Mis
pies se arrastran por donde tú pasas, tu lugar no está aquí,
está en el cielo, en un templo o en un palacio de princesa. Adoro tu incomprensión y mi casa es la tuya, eres mi
hermana y la que me guía, contigo nada pierdo, todo lo
consigo. Te quiero.













